PERIOSTITIS TIBIAL

06/10/12
PERIOSTITIS TIBIAL
 
DEFINICION Y SINTOMATOLOGÍA
 
         Consiste en una inflamación de la membrana denominada periostio, cuyas funciones son proteger, inervar y nutrir al hueso. Dicha membrana a causa de los multitraumatismos generados en la práctica deportiva(corredores normalmente) al inflamarse comprime e irrita a las terminaciones nerviosas que se disponen en ella dando lugar al dolor. Dicho dolor se caracteriza por empezar primero en la región distal de la cara antero interna de la tibia, cercana al tobillo, para luego extenderse incluso hacia las zonas más proximales en dirección hacia la rodilla. Comienza con un dolor tipo pinchazo al comenzar la actividad deportiva, aliviándose una vez se ha entrado en calor, volviendo las molestias una vez terminado el entreno o competición. Luego pasa a doler durante todo el entrenamiento teniendo en la pierna una sensación de presión en la región de la tibia que no te permite correr de forma cómoda, permaneciendo las molestias después de la actividad. Y por último llega incluso a ser molesta ya durante todo el día, subiendo y bajando escaleras, incluso al andar o al estar sentado. Pueden aparecer deformidades en la cara anterointerna de la tibia perceptibles a la palpación(bolas de rosario), coincidiendo dichas deformidades con los puntos de máximo dolor.
 
ORIGEN
 
 
            Son diversas las causas que pueden provocar que el periostio se inflame, enumeraremos las más frecuentes:
 
§        Excesiva tensión de la musculatura posterior de la pierna
§        Debilidad del músculo tibial anterior
§        Hiperpronación del pie
§        Sobreentrenamiento
§        Terreno de entrenamiento demasiado duro
§        Alteraciones en la pisada
§        Calzado para la práctica deportiva que amortigüe poco
§        Malos hábitos deportivos: no calentar, no estirar
 
 
 
 
 
 
 
 
PREVENCIÓN
 
         Es muy importante la prevención porque una vez instaurada el tratamiento es prolongado. Entre las formas de prevenir dicha lesión se encuentran:
§        Llevar a cabo un estudio con un profesional de la podología para identificar posibles alteraciones en los patrones de la marcha.
§        Tonificar en gimnasio el tren inferior, preparándolo para la absorción de los impactos, combinado ejercicios de musculación(ejercicio principal) con ejercicios denominados de transferencia(ejercicio secundario), en los cuales intervenga la musculatura que ha estado trabajando en el ejercicio principal llevando a cabo un entrenamiento mucho más funcional. Es muy importante que la realización de los ejercicios sea de forma excéntrica(lenta), ya que así ganamos mucha más resistencia en los músculos y optimizamos el trabajo de prevención de tendinopatías.
§        Llevar a cabo el descanso adecuado entre las sesiones de entrenamiento.
§        Realizar un correcto calentamiento previo así como estiramientos una vez finalizada la sesión.
§        Evitar entrenar siempre por terrenos duros y excesivamente abruptos.
§        Crioterpia de rodillas hacia abajo: sumergir en un cubo con agua helada después de los entrenos más intensos las piernas, de tal modo que el agua cubra desde la región inferior del tendón rotuliano hasta los pies. Se aconseja que el ejercicio de crioterapia no exceda de 10´a intervalos de 30” con las piernas sumergidas, 30” de descanso fuera del cubo, así hasta completar un máximo de 10´. Las primeras veces que se realice no se recomienda pasar de 5´. El objetivo de la crioterapia es bajar la inflamación del periostio, descargar la musculatura implicada en la lesión y provocar una gimnasia vascular que ayudará a mejorar la circulación en la zona. SI EL DEPORTISTA PRESENTA COMO PATOLOGÍA DE BASE ALGUNA ALTERACIÓN VASCULAR CONSULTAR CON SU MÉDICO SI PUEDE REALIZAR DICHA ACTIVIDAD.
§        Utilizar calcetines de compresión.
§        Vendajes funcionales o neuromusculares.
§        Acudir al Fisioterapeuta para llevar a cabo sesiones de masoterapia de los MMII, estiramientos, electroterapia, ejercicios de propiocepción, etc…
 
 
TRATAMIENTO
 
         Son recomendables las siguientes actuaciones
 
§        Acudir al médico o especialista para llevar a cabo la realización de una Rx de tibia, observando el estado del hueso
§        Bajar la intensidad de entrenamiento aumentando el tiempo de recuperación entre las distintas sesiones. En caso de no ser suficiente, llevar a cabo reposo activo.
§        Crioterapia(detallada antes en el apartado de prevención)
§        Fisioterapia: mediante diversas técnicas, utilizándose como novedad la ELECTROLISIS PERCUTANEA INTRATISULAR (EPI)
§        Podología
 
CONSIDERACIONES
 
         Una vez recuperado el deportista, este tiene que volver de forma progresiva a la actividad deportiva, cumpliendo todo lo detallado en el apartado de prevención, ya que es una lesión muy propensa a la recaída si la vuelta al entreno se realiza de forma inadecuada. Es aconsejado llevar a cabo una PLANIFICACIÓN para evitar lesiones, donde existan periodos de carga de entrenamiento pero también de DESCARGA de entrenamiento donde la figura del FISIOTERAPEUTA debe aparecer, para formar parte de esa descarga de entrenamiento.