ALGUNAS LESIONES DEL TENDÓN DE AQUÍLES

23/10/11

El tendón de Aquiles se encuentra situado por detrás del tobillo y su función es la extensión tendinosa de los músculos gemelos, sóleo y plantar delgado. Es el tendón más fuerte del cuerpo y con sus aproximados 15 cm de longitud es el más grueso. Como punto de inserción toma la parte central de la superficie posterior del hueso calcáneo, y justo antes de la inserción se localiza su bursa (tan famosas en las bursitis).

En los artículos anteriores hablábamos que las lesiones músculo esqueléticas tenían siempre un déficit vascular, pues bien, en el caso del tendón de Aquiles se le une una alteración en la biomecánica articular del complejo del tobillo.

Así pues las más comunes son la tendinitis, la bursitis,  la tendinosis, y por último la rotura. 

La tendinitis como su nombre indica consiste en una inflamación del tendón la cual es provocada por un sobreesfuerzo o una sobresolicitación de la flexión plantar.

La bursitis puede coexistir con la tendinitis pero nunca debe confundirse con una tendinitis, ya que la localización es distinta y la causa suele ser casi siempre microtraumatismos. La función de la bursa es la de ayudar al tendón a deslizarse con mayor facilidad sobre el hueso. De modo que si existe una inflamación de la bursa este mecanismo se alterará y puede provocar una tendinitis.

La tendinosis se diferencia de la tendinitis en que no cursa con tanta inflamación, sino que es de carácter más crónico, es decir, con degeneración debido a lesiones que no cicatrizan.

Y por último la rotura del tendón,  la cual puede ser parcial o completa, produciéndose en adultos mayores de 30 años, en los que la vascularización de esa zona comienza a no ser óptima. Normalmente, el tendón se rompe porque le exigimos una contracción para la cual no está preparado, excediendo sus límites de elasticidad, ya que  realizamos una flexión dorsal del pie muy brusca con la rodilla extendida o porque extendemos la rodilla cuando el pie está en esa flexión dorsal.

Prevenir dichas lesiones no es complicado, se debe realizar trabajos específicos de musculación, trabajando en elongación o excéntrico la musculatura de gemelo y sóleo, realizar ejercicios propioceptivos de tobillo y rodilla, y si existen antecedentes de lesiones de tobillo es aconsejable acudir al profesional adecuado (traumatólogo, fisioterapeuta o podólogo). A su vez, tras sesiones intensas de entrenamientos, multisalto, velocidad, trabajo en cuestas, en terrenos excesivamente blandos o en terrenos excesivamente duros, se aconseja una serie de estiramientos de larga duración, olvidando los 10” por músculo y centrándonos en 30” mínimo, sin dolor, aumentando en cada espiración el recorrido del estiramiento, hasta alcanzar unas tres barreras. Y por último es muy importante la crioterapia local o con baños, ya que es un buen antiinflamatorio.